Tres motivos por los que echo de menos no tener a los abuelos más cerca

La semana pasada me pidieron desde DKV, para su campaña Irse de madre, un post en el que hablase sobre la importancia de los abuelos. Y bueno, yo que sólo conocí a dos y los tuve lejos y ahora veo que Mara también crece con dos de ellos en la distancia, me vi capacitado para hablar con propiedad sobre el tema, ya que es en la ausencia donde uno adquiere más conciencia de la importancia de las cosas.  Podéis leer el post aquí y de paso os invito a leer el resto de artículos de la campaña y a soltar unas carcajadas con los simpáticos vídeos que han preparado para ilustrarlos.

Escribiendo aquel artículo me di cuenta que desde que soy padre echo especialmente de menos que Mara no tenga a su abuelos más cerca (y yo a mis padres) por tres motivos básicos. Hay muchos más, seguro. Si me pongo, podría hacer una lista interminable. Pero estos tres son la punta del iceberg:

  • Porque ellos serían parte de esa tribu que echamos de menos

    Como la mamá jefa y servidor hemos comentado con bastante asiduidad en nuestros respectivos blogs, estamos viviendo nuestra maternidad/paternidad tremendamente solos. Sin apoyos, sin ayudas, sin descansos, sin tiempo para la desconexión. Como digo en el post que escribí para DKV, no somos de los que hubiésemos sobrecargado a los abuelos, porque nos encanta hacer cosas los tres juntos. Tampoco de los que les hubiésemos pedido más responsabilidad de la que les corresponde. Pero sí que echo de menos tenerlos más cerca en momentos puntuales porque a veces necesitamos descargar, desconectar una hora, recargar pilas o, simplemente, algo tan básico como coger aire. Especialmente ahora que estamos en plena vorágine de las rabietas. Y sin su ayuda y sin sus manos nos resulta mucho más complicado. Por no decir imposible.

  • Porque tanto ellos como Mara disfrutarían de esa proximidad

    Pese a ver a todos sus abuelos poco (en comparación con otros niños), Mara tiene una relación muy especial con ellos. Los adora. Y se pone nerviosa esperando el día del reencuentro, deseando, en el caso de mis padres, viajar a Valencia para verlos, ir a la playa (aunque sea a pasear) y comer una paella, que es una relación geográfico-gastronómica que ha hecho sorprendentemente rápido. Y viéndolos juntos te das cuenta de que ella disfruta de su presencia de la misma forma en que ellos rejuvenecen (más todavía) teniendo a su nieta cerca. Y bueno, en esos momentos, pese a la felicidad del instante, uno no puede evitar sentir pena porque esa relación tenga que ser tan intermitente, con lo bueno que sería para todos que ambos pudiesen disfrutar más a menudo de ese tiempo juntos.

  • Porque como hijo, yo también los echo de menos

    Pese a que a veces me saquen de quicio con sus comentarios, pese a que sé que no acaban de entender del todo muchas de nuestras decisiones en lo referente a la crianza de Mara y pese a otras muchas cosas, son mis padres. Y siempre he tenido una relación muy estrecha con ellos. Muy bonita también. Y aunque a veces, como padres, refunfuñen y se enfaden conmigo, con decisiones que puedo tomar, sé que siempre van a estar ahí. Dispuestos a ayudar cuando lo necesitemos, dispuestos a echarnos un cable (en cualquiera de los sentidos), dispuestos a saltar al campo cuando necesitemos sus manos.  A pesar de la distancia. Fueron unos grandes padres y ahora están siendo unos grandes abuelos. Y aunque estoy seguro de que seguirán sin entendernos del todo, sin comprender muchas de las cosas que hacemos (porque ellos son de otra generación y de otros métodos), también estoy seguro de que siempre estarán a nuestro lado. Llevan toda una vida haciéndolo.

Aunque estoy seguro de que seguirán sin entendernos del todo, también estoy seguro de que siempre estarán a nuestro lado.

 

10 respuestas

  1. Avatar
    Roser
    Responder
    25 octubre 2016 at 11:15 am

    Cada vez que lo pienso recuerdo: “es verdad! No “tienen” abuelos!”. Nosotros tampoco nos hemos apoyado demasiado en ellos, pero sobretodo desde que nació el Peque han ayudado al Monstruo a tener un espacio propio (donde no andar de puntillas porque el bebé duerme, donde saltar en la cama sin temer que el bebé rebote hasta el suelo, donde los adultos le atienden con dedicación exlusiva…) y superar así los celos.

    • Adrián Cordellat
      31 octubre 2016 at 10:04 am

      Si es que su presencia cerca siempre es importante, aunque a veces nos puedan sacar de quicio!

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    SUSANA FLORES RAYA
    Responder
    25 octubre 2016 at 12:04 pm

    Nosotros estamos más o menos igual. Bueno, mis padres fallecieron hace 14 y 12 años, por lo que no han conocido a mi hijo, y me da mucha pena, desde que he sido madre he tenido tantas dudas y tanta inseguridad (y sigo en ello), que hubiera dado lo que fuera por poder contar con ellos, aunque sé también que hubieramos pensado muy distinto en muchas cosas o no, la verdad es que nunca lo sabré, porque cuando ellos estaban yo tenía 24 años y no pensaba en ser madre, ni en como iba a criar a mis hijos, ni hablé de eso con mis padres, así que pienso mucho en ello. Y por otro lado, tenemos los abuelos paternos, ellos en Córdoba, nosotros en Zaragoza, y aunque no ven bien muchas cosas de nuestra crianza, mi hijo los adora y ellos a el, y me da mucha pena que no se vean más a menudo, ahora han estado aquí 15 días, y mi hijo no quería cuentas conmigo para nada, así que he descansado, jeje, y hasta fuimos un día a comer por ahí y al cine, solos el papá y yo, por nuestro aniversario, cosa que una vez al año no hace daño.

    • Adrián Cordellat
      31 octubre 2016 at 10:03 am

      Ay, qué penita lo de tus papis, Susana! Y cuánto los echarás de menos! Te mando un beso grande, compañera!

  3. Avatar
    ¡Mecachis Mama!
    Responder
    25 octubre 2016 at 12:20 pm

    Pues sí, totalmente identificada. Todos los abuelos lejos (los de mi familia y la del padre), los amigos de verdad también, porque aquí vivimos desde hace menos de dos años y esto es Alemania, no es tan fácil hacer amigos. Sí es verdad que hacen mucha falta en momentos puntuales, recuerdo e año pasado cuando cogimos un virus estomacal mi marido y yo, después de mucho tiempo en el baño (los dos) luego los dos que no podíamos ni sentarnos (demasiado vertical), fue absolutamente horrible no tener a nadie que pudiera encargarse del peque, solo un día, no más… O incluso unas horas…
    Mi peque también disfruta como el enano que es con los abuelos, que disfrutan también con él como enanos. La última vez que estuvimos en su casa, al volver a Alemania durante unos días no hacía más que repetir “Mama, vamos a coger el coche, un autobús, un avión y vamos a ver a Hugo” (bueno, pedía ver al primo, pero estoy segura de que también quería ver a los abuelos, jeje).
    El último párrafo podría copiarlo y decir que lo he escrito yo 😛 jejeje, es broma, quiero decir con eso que es igual en mi caso.
    Me ha encantado, gracias 🙂

    • Adrián Cordellat
      31 octubre 2016 at 10:02 am

      Uf, en Alemania todavía tiene que ser más complicado, porque nosotros en Madrid poco a poco vamos haciendo nuestra tribu. La verdad es que cuando uno está malo (y si es los dos, ya ni te cuento) es cuando más se nota el estar solos, ¿verdad? Porque los peques no entienden de enfermedades, te piden que estés a tope siempre. ¡Mucho ánimo, Paula!

  4. Avatar
    Enrique
    Responder
    25 octubre 2016 at 9:38 pm

    En la introducción resumes perfectamente una idea fundamental: que es en la ausencia cuando nos damos cuenta del valor de las cosas. En mi caso, esa revelación es bidireccional: cuando los tenemos lejos, siento la pena de que se estén perdiendo al infancia de su nieta y la nieta la vejez de sus abuelos. Cuando los tenemos encima, siento el hartazgo —ocasional, ojo— de las faltas de entendimiento, la presión de los tópicos… Me falta la independencia que tenemos en Madrid para hacer lo que nos parezca oportuno sin que nadie nos recrimine nada.
    Nunca estamos contentos, qué se le va a hacer. Pero es cierto que es una triste realidad de nuestro modo de vida moderno el hecho de que tantas familias deban vivir ya en la distancia :_(

    • Adrián Cordellat
      31 octubre 2016 at 10:00 am

      Lo suyo sería tenerlos más cerca sin perder la independencia, aunque es tan difícil encontrar el equilibrio… Ay!

  5. Avatar
    Mamá en Bulgaria
    Responder
    26 octubre 2016 at 3:44 pm

    Este tema por desgracia me lo conozco bien… pero es lo que hay, toca acostumbrarse, verdad? 🙂

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